12/9/18

Baden Historisches Museum






Baden Historisches Museum
Baden, Switzerland. 1992
Architects: Katharina and Wilfrid Steib

This article is part of the Hidden Architecture Series "Tentative d'Épuisement", where we explore the practice of an architectural criticism without rhetoric and based mainly on the physical experience of the work itself.
Este artículo forma parte de la serie "Tentativa de Agotamiento", comisariada por Hidden Architecture, donde exploramos la práctica de una crítica arquitectónica ausente de retórica y fundamentada sobre todo en la experiencia física de la propia obra.

Eisenbahnweg
The environment is cool and humid. It has not rained all morning yet, though in the distance, some really dark clouds, the sky is fully covered. A group of middle-aged men speak in Italian at the exit of the station. It is Sunday and everything seems calm, except maybe some atmospheric regions. A pleasant air fills your lungs when you breathe in. We have not thoroughly studied the geography of the city, but the basin that the Limmat River has excavated in the territory gives meaning to this historic settlement, Roman times, it is said. The river must be close, it smells like wet earth.
El ambiente es fresco y húmedo. Aún no ha llovido en toda la mañana pero, a lo lejos, alguna nube realmente oscura, el cielo está cubierto. Un grupo de hombres de mediana edad habla en italiano a la puerta de la estación. Es domingo y todo parece en calma, salvo quizá alguna región atmodférica. Un aire agradable te llena los pulmones al respirar. No hemos estudiado concienzudamente la geografía de la ciudad, pero la cuenca que el río Limmat ha excavado en el territorio da sentido a este asentamiento histórico, tiempos de romanos, dicen. El río debe estar cerca, huele a tierra mojada.











Badstrasse
Anodyne constructions define what looks like the main street of Baden. Now closed stores give, in another moment for sure, certain urban character to this area. Except for the agitated Italian men at the exit of the station, everyone is absent today. Over your head the clouds seem to move with a sometimes violent rhythm. Shimmering flashes of light seep through the multiple layers of moisture in suspension. A faint sun briefly ignites some opaque glass. As we move towards the center of the city we meet more people. Four men argue, now in Portuguese, at the corner of a bakery that remains closed. Behind the roofs, a pair of cranes oscillate delicately rocked by the wind. I wonder what strange mechanical dance they exhibit on stormy days, accompanying each blow with a bothered rotation. A McDonald's opens its doors. An employee in a yellow shirt sets the tables and chairs of the terrace, drains and dries the water deposited on the polished surfaces. Without suspecting it now, hours later hunger will make us come back and mix childhood memories with industrial tomato sauce. A corner, and then the calm square.
Unas construcciones anodinas definen lo que parece la arteria principal de Baden. Comercios ahora cerrados dan, en otro momento seguro, cierto carácter urbano a esta zona. Salvo los agitados señores italianos a la salida de la estación, todo el mundo está hoy ausente. Sobre tu cabeza las nubes parecen desplazarse con un ritmo a veces violento. Tímidos destellos de luz se filtran a través de las múltiples capas de humedad en suspensión. Un sol apagado enciende fugazmente algún vidrio, antes opaco. A medida que avanzamos hacia el centro de la ciudad nos cruzamos con más personas. Cuatro hombres discuten, ahora en portugués, en la esquina de una panadería que permanece cerrada. Detrás de los tejados, un par de grúas oscilan delicadamente mecidas por el viento. Me paro a imaginar qué extraña danza mecánica exhiben en los días de tormenta, acompañando cada soplido con una aquejada rotación. Un McDonald’s abre sus puertas. Un empleado de camisa amarilla coloca las mesas y sillas de la terraza, escurre y seca el agua depositada sobre las pulidas superficies. Sin sospecharlo ahora, horas después el hambre apretará y mezclaremos recuerdos de infancia con salsa de tomate industrial. Una esquina y, después, la plaza en calma.

Baden Historisches Museum location



-2nd Floor plan

-1st Floor plan

Ground Floor plan


Theaterplatz
The square has a rectangular shape. Three of its four sides are enclosured by recent constructions, all of them elegantly anonymous. Its simplicity greets the city with kindness. The fourth side of the plaza is open. In front steep and green hills, houses climbing them. As we get closer to its edge we finally see this open facade, the void day by day dug by the river. Riparian trees and steep roofs clustered beneath us. The small historical center, emerged after the now absent wall on the river bank, indicates the way to follow with the slopes of its roofs. On the opposite bank, the Historisches Museum in Baden leans over the Limmat. Slender columns hold their volume on the water. By the way it defines the ledge of the river it seems that it has always been there, containing its floods. His contemporary aesthetics betrays that it has not been like that. The façade of wood slats is slightly damp, dark in some regions. The metal cover contains its brightness while waiting for the sun. The horizontality, following the course of the water, of the new volume reaffirms the verticality of the medieval tower. It constructs a strange symmetrical composition with the Holzbrücke, an extraordinary wooden bridge from the 13th century. More than 700 years separate the construction of bridge and museum. Thus, one next to the other, wooden suit already obscured, one in horizontal slats, another in fine scales, do not seem so different. Architecture, when it is, has that curious ability to work with time, with past time and with time to come. Matter ordered as built time, hosts events, special at times, everyday on a daily basis, events that are length of time. We left the square passing by the metallic dancers. When returning to the main street we are surprised by a bustle that did not exist before. It seems that time has passed.
La plaza tiene forma rectangular. Tres de sus cuatro lados están cerrados por construcciones recientes, todas ellas de un elegante anonimato. Su sencillez saluda a la ciudad con amabilidad. El cuarto lado de la plaza está abierto. Al frente empinados y verdes montes, casas los escalan. A medida que nos acercamos a su borde vemos al fin la cuarta fachada de esta plaza, el vacío día a día excavado por el río. Árboles de ribera y tejados empinados se arraciman bajo nosotros. El reducido centro histórico, surgido tras la ahora ausente muralla a orilla del río, nos indica con las pendientes de sus tejados el camino a seguir. En la orilla de enfrente, el Historisches Museum de Baden se inclina sobre el Limmat. Esbeltos soportes aguantan su volumen sobre el agua. Por la forma en que define la cornisa del río parece que haya estado siempre ahí, conteniendo sus crecidas. Su factura contemporánea delata que no ha sido así. La fachada de listones de madera está ligeramente humedecida, oscura en algunas regiones. La cubierta metálica contiene su brillo a la espera del sol. La horizontalidad, siguiendo el curso del agua, del nuevo volumen reafirma la verticalidad de la torre medieval. Construye de manera seguramente accidental una extraña simetría compositiva con el Holzbrücke, extraordinario puente de madera del siglo XIII. Más de 700 años separan la construcción de puente y museo. Así, uno junto al otro, traje de madera ya oscurecida, uno en listones horizontales, otro en finas escamas, no parecen tan diferentes. La arquitectura, cuando es, tiene esa curiosa capacidad de trabajar con el tiempo, con el tiempo pasado y con el tiempo por venir. Materia ordenada como tiempo construido, alberga acontecimientos, especiales a veces, cotidianos a diario, acontecimientos que son duración de tiempo. Abandonamos la plaza pasando junto a las metálicas bailarinas. Al volver a la calle principal nos sorprende un bullicio antes inexistente. Parece que haya pasado el tiempo.








Stadtturm
Go through doors. Bring bridges. Through some doors one leaves, through others, one gets in. Others present an ambiguity of character that endows them with a polyvalence of use. Going through them can mean the beginning of a ritual process. The Stadturm tower, absorbed by the urban fabric of Baden, has lost all its significance. People circulate through it indistinctly, it is part of the public space itself. To cross it in a downward direction means, today for us, to travel in time towards the Holzbrücke. The buildings that surround us acquire at each step a stronger personality, speak of another era. Its stucco facades have varied earthy tones at times, others blue. Windows of several sizes are framed by pieces of masonry of different shapes. The access to the old bridge recalls in some way the passage through Stadturm, so its volume seems a negative of the gap that our passage left for that one, perhaps its falsework, wooden structure that served as temporary support to the other stone. A middle-aged couple drinks coffee on a tiny table. She keeps her gaze fixed on the bell tower of Maria Himmelfahrt's church, he reads the menu with a slight reluctance.
Atravesar puertas. Tender puentes. A través de unas puertas se sale, a través de otras, se entra. Otras presentan una ambigüedad de carácter que las dota de una polivalencia de uso. Pasar por ellas puede suponer el inicio de un proceso ritual. La torre de Stadturm, absorbida por el tejido urbano de Baden, ha perdido todo su significado. La gente circula a través de ella indistintamente, forma parte del propio espacio público. Atravesarla en sentido descendente significa, hoy para nosotros, viajar en el tiempo hacia el Holzbrücke. Las edificaciones que nos rodean adquieren a cada paso una personalidad más fuerte, hablan de otra época. Sus fachadas de estuco presentan variados tonos terrosos unas veces, azulados otras. Huecos de diferente tamaño son enmarcados por piezas de mampostería de diversa talla. El acceso al viejo puente recuerda de alguna manera al paso por Stadturm, así pareciera su volumen un negativo del vacío que nuestro paso dejó por aquella, quizá su cimbra, estructura de madera que sirvió de soporte temporal a la otra de piedra. Una pareja de mediana edad toma café en una minúscula mesa. Ella mantiene fija su mirada sobre el campanario de la iglesia de Maria Himmelfahrt, él lee con ligera desgana el menú.





Holzbrücke long section






Holzbrücke
The old wooden bridge, its original construction dates from the thirteenth century, dresses in a wooden scale armor. Sunlight filtered through the clouds reflects in the water of the river to finally give this skin a particular shine. The Limmat falls agitated, the melting of the summits feeds its flow. In spite of not being a river of important volume, it demands our attention with the roar that it leaves as it passes through this city, dragging the earth from its bottom. The wooden arch that defines its border supposes a threshold of passage from the light to the shadow, another day from the security of the city to the risk of the open field. Scales of wood and, behind them, imposing the tower that serves as historical support to the Historisches Museum.
A yellow dress with floral patterns. She poses with some shyness while the photographer tries to freeze in image her best smile. After crossing a city at times abandoned, it is surprising to find this scene here, in a dark and humid place. The wooden frame of the bridge is shown inside, already freed from his suit of scales, with all its expressiveness. In the central part of the bridge there are two openings on each side, the light enters like a knife. The sun has come out. Through the gaps that look north we see the new building of the museum, it is an extension of this bridge in which we now find ourselves. Since we discovered it at the top of the city, in the plaza of the theater, we had not met him again, with its wooden slats façade, with its long horizontal window, fenetre a longueur. We try to see through this opening but we are not able to fully capture its volume. The facade of the museum only makes sense when seen from the other shore, where it is perceived how it settles to consolidate the oriental ledge of the Limmat river. As we get closer, the museum ceases to be a building just to be a journey, a duration of time in which water, light and shadow help us to become aware of the geography on which Baden sits. A door that gives access to a ritual. From the darkness of the wood of the old bridge we pass to a stone threshold, already under the tower, which turns to the left and brings us back to the river. Baden in front, also the sun. Framed facades, plaster and wood, the bell tower of the church on top, now define the situation of urban ledge. At the exit of the bridge, in a corner of the sun, several bags and clothes are thrown, footwear in a careless manner. The girl who now smiles while posing, is taking ease, will return to change on more than one occasion before finishing the session.
El viejo puente de madera, su construcción original data del siglo XIII, viste de gala una armadura de escamas de madera. La luz del sol filtrada a través de la nubes refleja en las aguas del río para finalmente dar a esta piel un brillo particular. El Limmat baja agitado, el deshielo de las cumbres alimenta su caudal. A pesar de no ser un río de volumen importante, reclama nuestra atención con el rugido que deja a su paso por esta ciudad, arrastrando la tierra de su fondo.El arco de madera que define su frontera supone un umbral de paso desde la luz a la sombra, otro día desde la seguridad de la ciudad al riesgo del campo abierto. Escamas de madera y, tras ellas, imponente el torreón que sirve de apoyo histórico al Historisches Museum.
Lleva un vestido amarillo con estampados florales. Ella posa con algo de timidez mientras el fotógrafo trata de congelar en imagen su mejor sonrisa. Después de atravesar una ciudad a ratos abandonada, sorprende encontrarse con esta escena aquí, lugar oscuro y húmedo. El armazón de madera del puente se muestra en su interior, ya liberado de su traje de escamas, con toda su expresividad. En la parte central del puente hay dos aperturas a cada lado, la luz entra como un cuchillo. Fuera ha salido el sol. A través de los huecos que miran a norte vemos el edificio nuevo del museo, es una extensión de este puente en que ahora nos encontramos. Desde que lo descubrimos en lo alto de la ciudad, en la plaza del teatro, no habíamos vuelto a encontrarnos con él, con su fachada de listones de madera, con su largo hueco horizontal, fenetre a longueur. Intentamos ver a través de esta apertura pero no somos capaces de atrapar por completo su volumen. La fachada del museo sólo tiene sentido vista desde la otra orilla, donde se percibe cómo se asienta para consolidar la cornisa oriental del río Limmat. A medida que nos acercamos, el museo deja de ser un edificio para ser un recorrido, una duración de tiempo en la cual agua, luz y sombra nos ayudan a tomar conciencia de la geografía sobre la que Baden se asienta. Una puerta que da acceso a un ritual. Desde la oscuridad de la madera del viejo puente pasamos a un umbral de piedra, ya bajo la torre, que girando hacia la izquierda nos devuelve frente al río. Baden delante, también el sol. Fachadas entramadas, revoco y madera, el campanario de la iglesia en lo alto, definen ahora la situación de cornisa urbana. A la salida del puente, en una esquina al sol, aparecen tiradas varias bolsas y ropa, calzado de manera descuidada. La chica que ahora sonríe mientras posa, va cogiendo soltura, volverá para cambiarse en más de una ocasión antes de acabar la sesión.








Limmat
We are now beneath the slender columns that raise the museum over the river. Walk along the ledge, along the sink excavated based on tenacity and insistence. Time. The Historisches Museum in Baden builds a curious access portico. This, turned towards the city and the Limmat River, its waters boil under our feet, does not lead to the access of the building. Rather it has the opposite function, to dissuade us, coming from the bridge, to enter it. The building itself tells us that what is important, the value of a program that aims to explain the history of Baden lies precisely in going out to tour the city itself. We had a choice, it was easy. Some stairs descended, towards the water and the sun, a domesticated river forest in the background, others raised towards the space darkened by the tower. After enjoying this moment of distraction, we retrace our path to, now, ascend in shadow towards the access to the museum. Some birds, look like blackbirds, writhe in the air in an impossible pirouette. They end up leaning on a ledge of the concrete wall that consolidates the base of the building. It is a strongly hammered concrete, the stones of different color in view, bursting. From a distance it looked like some kind of sandstone, perhaps dragged by the waters.
Nos encontramos ahora bajo los soportes esbeltos que levantan el museo sobre el río. Pasear por la cornisa, por el borde excavado a base de tesón e insistencia. Tiempo. El Historisches Museum de Baden construye un curioso pórtico de acceso. Éste, volcado hacia la ciudad y el río Limmat, sus aguas bullen bajo nuestros pies, no conduce hacia el acceso del edificio. Más bien tiene la función contraria, disuadirnos, viniendo desde el puente, de entrar en él. El propio edificio nos cuenta así que lo importante, lo valioso de un programa que tiene como objetivo explicar la historia de Baden reside precisamente en salir fuera a recorrer la propia ciudad. Tuvimos elección, fue fácil. Unas escaleras bajaban, hacia el agua y el sol, un domesticado bosque de ribera al fondo, otras subían hacia el espacio ensombrecido por la torre. Después de disfrutar de este momento de distracción desandamos nuestro camino para, ahora sí, ascender en sombra hacia el acceso al museo. Unos pájaros, parecen mirlos, se retuercen en el aire en una pirueta imposible. Terminan por apoyarse en un saliente del muro de hormigón que consolida el zócalo del edifico. Es un hormigón fuertemente abujardado, el árido de diferente color a la vista, reventado, Desde lejos parecía algún tipo de roca arenisca, arrastrada quizás por las aguas.








Haupteingang
Worn stone, beaten concrete, swollen wood. In front of them, the bright and light glass surface that is the access to the museum defines a moment of reflection. The different times present in this place are revealed, before basting, in front of the clear reflection of this door. The real palimpsest that is the city is separated from this other, casual arrangement, which are the objects of different times forcedly placed along a linear chronological axis. Dissection.
The birds that were playing to crash rise again as if pushed by a current of air. A lady, breaks the effect of the reflective surface when opening the door and leaving the museum, observes with interest their reckless dance. While the birds are looking for rest at the top of the tower, we descend through a dark ramp, shadow and light, until finally submerging in the water.
Piedra desgastada, hormigón golpeado, madera hinchada. Frente a ellos, la superficie brillante y ligera de vidrio que es el acceso al museo define un momento de reflexión. Los distintos tiempos presentes en este lugar se desvelan así, antes hilvanados, frente al reflejo nítido de esta puerta. El palimpsesto real que es la ciudad se separa de este otro, ordenación casual, que son los objetos de distintas épocas colocados forzosamente siguiendo un eje cronológico lineal. Disección.
Los pájaros que jugaban a estrellarse ascienden de nuevo como empujados por una corriente de aire. Una señora, rompe el efecto de la superficie reflectante al abrir a puerta y abandonar el museo, observa con interés su danza temeraria. Mientras buscan descanso en lo alto de la torre, descendemos por una oscura rampa, sombra y luz, hasta sumergirnos al fin en el agua.





Every image in colour by Hidden Architecture
Every drawing and old images by ETH Bibliothek










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